Viernes, 25 de mayo de 2007
A participar, ese es el único mensaje que en realidad quiero transmitir.
Llegó la fiesta de la democracia, nos damos la palabra y ahora toca expresarnos. Nos quejamos de que si estos políticos lo hacen de una u otra manera, con las que podemos estar más o menos de acuerdo, así que este es el momento en que podemos hacer efectiva nuestra postura, es el momento en que lo que digamos, lo que pretendemos puede hacerse realidad.
Podría estar escribiendo toda esta columna simplemente con las palabras ‘a participar’, porque ese es el único mensaje que en realidad quiero transmitir. En alguna que otra ocasión les comentaba cuál sería mi idea para minimizar el efecto de la abstención en la representación política. Es decir, ¿cómo es posible que, por ejemplo, en Las Palmas de Gran Canaria se consiguiese en 2003 una mayoría absoluta con el apoyo de 84.000 ciudadanos, que son en realidad el 23% de la población con derecho a voto? Evidentemente algo falla, pero lo que falla es hoy por hoy irresoluble. Medidas como que los parlamentos queden vacíos en función de la abstención podrían ser válidas, aunque estoy convencido de que ningún partido iría por ahí, nadie se atreverá a sacar una legislación en ese sentido.
Así que lo que nos queda es ir a votar para que los representantes públicos sean realmente representativos de la voluntad popular. Ojalá alcanzásemos una participación envidiable como la de Francia de las últimas Presidenciales, donde se rozó nada menos que el 90% de participación, tanto en la primera como en la segunda vuelta. Creo que actualmente hay partidos políticos que pueden acoger las ideas o inquietudes políticas de todos, desde los centristas hasta los independentistas, pasando por comunistas, ultranacionalistas, socialistas y nacionalistas en todas sus formas. Por tanto, yo diría que ese no es motivo para dejar de participar.
La derecha en Canarias está muy cómoda con el nivel de participación que tenemos en las islas, ya que le ha dado la hegemonía. El electorado de izquierdas es inquietantemente inmovilista, a pesar de que la derecha haya arrasado las islas, con su patrimonio, identidad y valores como sociedad. Cada vez nos parecemos menos a lo que éramos, en buena parte por la desgraciada gestión desempeñada desde la derecha canaria. Así que a las urnas, no queda otra para saber si realmente los gobiernos que tenemos son los que queremos tener, no nos queda otra.
Y luego, nos seguiremos quejando como siempre, pero con la seguridad de que los que nos gobiernan son los que han escogido la mayoría.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)
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