Viernes, 27 de abril de 2007
El peso electoral de los emigrantes ha sido explotado por CC de manera vergonzosa.
Se habla mucho de los emigrantes canarios cuando llega el periodo electoral. Ellos, los emigrantes, tienen en sus manos la posibilidad de dar un diputado a uno u otro partido, lo que no es poco importante cuando en Canarias parece que la suma de fuerzas de derecha (ATI y PP) está en empate técnico con las fuerzas de centro izquierda (PSOE, CCN y NC). Por tanto, el voto emigrante tiene la posibilidad de decir quién presidirá el próximo Gobierno de Canarias.
Tal vez sea injusto, pero creo que es un tema del que hay que hablar con claridad, al menos hasta donde dan mis entendederas. Al final esto de las elecciones no es sino el procedimiento por el cual yo decido quién ha de gobernar en el lugar donde vivo, de cara a mejorar la sanidad, educación, infraestructuras, etc., todo lo que afecte a mi bienestar. Los emigrantes perciben de los Gobiernos de Canarias el apoyo complementario de las políticas que se realizan en el lugar donde residen, pero no reciben el grueso de gestión. Por tanto, ¿hasta qué punto es razonable que los emigrantes tengan en su mano la posibilidad de decidir quiénes serán los que gestionen el grueso de las medidas políticas que se aplicarán sobre otras gentes? Pregunta hecha mil veces, lo sé, y mil veces sin contestar ya que esta ocasión no será menos.
A veces se me ocurre que sólo deberían votar aquellos emigrantes que hayan pasado un cierto tiempo en Canarias. Es decir, si entre 2003 y 2007 usted ha estado en Canarias un mínimo de, digamos, seis meses trabajando, residiendo o lo que sea, usted se gana el derecho a votar. Porque de esa manera usted ha sentido la realidad del lugar en el que va a votar, ha visto cómo se realiza la gestión en las islas y ha visto que en nada se parece a la gestión que se realiza sobre las zonas en las que residen los emigrantes. Sería una medida cruel y desarraigadora, en tanto que impediría que mucha gente mantuviese un cierto vínculo con Canarias y, con seguridad, muchos se sentirían rechazados. El problema está en que hemos padecido unos políticos que, de manera consciente, han explotado el potencial electoral de los emigrantes más allá de lo tolerable en un régimen democrático maduro, y de aquello vienen estas propuestas.
Me hizo gracia ver en estos días a Paulino Rivero (CC) hablar de los emigrantes canarios. Se refería a ellos como canarios, sin más, sin minusvalorar de ningún modo su condición de tales. Me parece genial que los considere así, yo no voy a ser menos, pero ¿cómo es posible que los considere canarios en toda su dimensión a pesar de haber residido fuera de Canarias durante 20, 30, 40 o 50 años, mientras que a los candidatos del PP y del PSOE a la Presidencia del Gobierno de Canarias, que viven en esta tierra y han nacido aquí los considere “españoles”? Alguien me dirá que la canariedad no está en el lugar de nacimiento ni en el lugar de residencia, sino que es todo un sentimiento. Vale, pero ¿por qué se erige Paulino Rivero en definidor y evaluador de ese sentimiento?
Bueno, ya les decía que no iba a aportar mucha luz a este asunto y no les he defraudado.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)
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