Viernes, 06 de abril de 2007
El Patrimonio histórico va quedando sólo en los libros.
Aprovechando los días de descanso que ofrece la Semana Santa, me he dedicado a recorrer lugares que tenía algo olvidados, a los que no había asistido desde hace algunos meses o tal vez años. Uno de estos lugares fue el Valle de Agaete y el panorama que encontré fue desolador.
Como muchos saben, el Valle de Agaete es una zona de notable riqueza agrícola, paisajística y natural, con emblemas tan importantes como la Planta embotelladora de Agua de Agaete y el indiscutible referente del Hotel Princesa Guayarmina, en otros tiempos balneario de aguas termales. Pues precisamente al llegar a la altura de estos dos monumentos históricos del Valle fue cuando se me cayó el alma al suelo. Les aseguro que el Valle se convierte en un pueblo fantasma cuando te aproximas a estos edificios. Al abandono histórico que ha padecido la planta embotelladora, se une ahora el “Cerrado por reformas” del hotel.
Aunque esté cerrado por reformas, lo cierto es que el estado de deterioro es tristemente palpable. Ya saben, maderas exteriores en mal estado, pintura exterior estropeada, barandillas rotas, cornisas deshechas, etc. Lo que les digo, triste, triste, triste. Y, en su entorno, basura de lo que en otros tiempos se utilizó en el hotel o en su restaurante. Justo debajo, en la planta embotelladora, el panorama es el mismo: cajas de agua amontonadas, un camión entregado al olvido, el edificio en completo deterioro a pesar de su belleza arquitectónica... Lo que en otros tiempos fue símbolo de progreso, de pujanza económica, motores del turismo sostenible, hoy día conforma un paisaje desalentador para todo aquel que se sienta amante del patrimonio histórico de esta tierra.
Claro está que lo que ocurre en el Valle no es sino el fiel reflejo de las inquietudes que las instituciones gobernantes tienen en el patrimonio histórico de Canarias. Cueva Pintada aparte, que eso es un bombazo electoral, el resto del patrimonio de Canarias está completamente entregado a las inclemencias del tiempo. En este caso, el PP gobierna tanto en Agaete como en el Cabildo, algo que podría presuponer la disponibilidad de fondos para ayudar a salvar el entorno del Valle de Agaete devolviéndole el esplendor de otros tiempos o, al menos, que no dé la impresión de que por allí pasó un huracán fuerza 6 (ya lo sé, no existen tan potentes, pero esa es la idea). Pero no, el PP no está para eso. Me comentaba mi madre, siempre sabia, que tal vez si se recalifican los terrenos circundantes al hotel y se hiciesen allí unos campos de golf, aunque sea en pendiente, las políticas ‘peperas’ serían más flexibles y atentas con las necesidades de aquel lugar. Pero claro, tampoco se trata de que por sacar a la planta embotelladora y al hotel del deterioro nos acabemos cargando todo el pinal del entorno, aunque con determinados políticos nunca se sabe.
Oigo a algunos decir que uno de sus ejes de actuación si salen elegidos es la identidad, pero no he escuchado cómo se materializaría ese eje. Una opción es, precisamente, dedicar algunos fondos a la rehabilitación del patrimonio histórico de esta tierra, tan venido a menos en los últimos tiempos. A ver si tenemos un poco de suerte.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Medio Ambiente | Comentarios (0) | Referencias (0)
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