Viernes, 16 de febrero de 2007
Las ayudas para estancias empeoran cuando el FSE cofinancia con un 85%.
Uno de los elementos esenciales para los investigadores es el intercambio de conocimiento para ganar en competitividad y en armonización. Intercambio que bien puede ser de datos, metodologías o comparación de resultados, en tanto que siempre redundarán en beneficio de lo investigado. Una de las fórmulas planteadas para conseguir este intercambio, y que lleva un buen número de años funcionando, es la de estancias en otros centros. El investigador se desplaza a un centro de investigación distinto del propio, donde permanece por un periodo típicamente de varios meses, en los que realiza el intercambio con las máximas garantías.
Como es evidente, desplazarse implica un gasto notable en traslado, manutención y alojamiento. Las administraciones públicas ofrecen a los investigadores la posibilidad de financiarles estas estancias, exigiendo determinados requisitos y resultados de la estancia. Veamos pues cuál ha sido el papel del Gobierno de Canarias en esta materia.
En el año 1992 se anunció que se convocarían estancias para investigadores que quisiesen desplazarse desde Canarias a otros centros de investigación de cualquier parte del mundo. En el año 1993 se convocaron por primera vez, ocurriendo así hasta el año 2006 con la única interrupción del año 1996. Ahora bien, hasta el año 2001 se convocaron siempre con un año de antelación, mientras que en el 2001 no hubo la convocatoria para 2002 y fue en 2002 cuando se publicó. Es decir, en junio de 2002 se dice a los investigadores que se preparen para arreglar el papeleo y que hagan todo lo posible para arreglar sus vidas y marcharse en el mismo 2002. Evidentemente, con estas medidas se consigue desmovilizar a los investigadores, en tanto que nadie en su sano juicio se va a ir a Alemania tres meses a principios de 2002, con familia y todo, gastándose un dineral sin saber si se lo van a pagar ni cuánto le van a pagar, en la misma medida que tampoco los investigadores tienen capacidad de maniobra para en un par de meses arreglar todo lo necesario para marcharse en la segunda mitad del año. Esto de por sí es malo, pero lo peor es que se ha funcionado de esta manera a partir de entonces, convocando en el año las ayudas para estancias de ese mismo año. Y lo peor es que, desde 1998, el Fondo Social Europeo cofinancia estas ayudas hasta en un 85%, que se dice rápido. Ciertamente es impresentable que la máxima institución pública canaria trate a sus investigadores de esta manera.
A partir del año 2004, la Dirección General de Universidades e Investigación decidió dividir las ayudas para estancias en dos grupos, pre y postdoctorales, estableciendo así un cupo para que los predoctorales tuviesen siempre la posibilidad de acceder a estas ayudas. Me comentaba un compañero que a él le concedieron la ayuda un año y se la denegaron al año siguiente, siendo las bases las mismas y cumpliendo en ambos casos con los requisitos: parece que el segundo año hicieron una lectura más restrictiva de las bases y así se quedó, o lo dejaron, fuera.
La semana que viene, vamos con los Proyectos de Investigación.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Ciencia | Comentarios (0) | Referencias (0)
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