Viernes, 09 de febrero de 2007
En Canarias sí hay fuga de cerebros.
Si la fase predoctoral nos dejó el cuerpo frío, les anticipo que la postdoctoral no lo va a arreglar. Es conveniente hacer una pequeña descripción de la carrera investigadora, suponiendo que podamos llamarlo así, para hacernos una idea de qué es la fase postdoctoral. El investigador pasa a lo largo de su formación por diferentes fases: predoctoral, postdoctoral y estabilización. En la predoctoral la formación del investigador es más acentuada, teniendo un director que sirve de guía en ese periodo. En la postdoctoral tenemos a un investigador que ha realizado sus primeros trabajos, pero que necesita continuidad para seguir ahondando en su línea de investigación perfeccionando lo aprendido en la fase predoctoral.
La última fase de estabilización puede aparecer en cualquier momento de la carrera. Hace años, cuando en Canarias había una cierta demanda de investigadores, en parte potenciada por la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, era bastante frecuente que la etapa de estabilización apareciese justo después de obtener el grado de doctor, quedando la fase postdoctoral compartida con la docencia en la Universidad. Este camino se convirtió en ‘natural’, por así decirlo, hasta el punto de que a nivel popular no se concibe otra posibilidad. Es decir, te doctoras y tienes una plaza en la Universidad. Bien, como les comentaba, así pudo ser durante algunos años, pero ese panorama no es el actual ni de lejos. Hoy día los centros públicos de investigación están saturados de personal, con lo que el camino ‘natural’ está roto. Los doctores recién formados necesitan vías para realizar su etapa postdoctoral, más allá de las posibilidades de docencia en Universidades.
En el año 2001, el entonces Ministerio de Ciencia y Tecnología lanzó el Programa Ramón y Cajal, conocido por todos por ser presuntamente el remedio contra la fuga de cerebros que padecía España. Fuga que se producía y se produce porque no hay salidas para los doctores que se forman en este país. Pues bien, este programa estaba orientado a doctores de largo recorrido, para que consiguiesen una plaza en una institución pública española durante 5 años y realizasen ahí su investigación. A este programa se acogieron investigadores no sólo de fuera de España sino también de dentro del Estado. En total, cada año se han convocado unos 250 contratos dentro de este programa. Más recientemente, en el año 2004 comenzó el Programa Juan de la Cierva, de características similares al Ramón y Cajal aunque destinado a jóvenes doctores, constituyendo así un enlace teórico entre el momento en que se obtiene el grado de doctor y el momento en que se consigue una Ramón y Cajal. En este caso, son 350 contratos al año.
El papel del Gobierno de Canarias en esta materia es desolador. En el año 1992 convocaron las primeras y últimas becas postdoctorales de su historia. Y se acabó. A pesar de la creación de la ULPGC, no han modificado lo más mínimo su política de contratos postdoctorales. Así, los investigadores se doctoran y se tienen que buscar la vida en la empresa privada o en instituciones públicas fuera de Canarias.
Por tanto, si alguien se pregunta si en Canarias hay fuga de cerebros, hay que responder con un rotundo sí. Fuga hacia otras comunidades o hacia otros países que sí dan oportunidades, porque el Gobierno de Canarias no hace nada desde 1992.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Ciencia | Comentarios (0) | Referencias (0)
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