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Bajo las Estrellas

Sábado, 30 de diciembre de 2006

No al veneno

Creo que la ley pega un rodea para no entrar en determinados aspectos.

Mi padre comenzó a fumar en su juventud, desde los 17 años aproximadamente. Cuando se casó y nacimos los hijos dejó el tabaco para no hacernos daño. Lo hizo durante un buen número de años, quizá 10 o 12. Pero volvió al tabaco, primero fumando puros y luego fumando cigarrillos rubios.

No sé cuánto fuma al día, pero sé que es mucho. Por supuesto, mucho más de lo que su cuerpo, y el de cualquiera, puede soportar. Lo que sí tengo claro es que me pongo de los nervios cada vez que oigo el mechero activarse para encender un nuevo cigarrillo. Alguna vez hemos hablado del cigarro, de que sería bueno que lo dejase, pero me ha respondido que su abuelo fumó toda la vida y murió con más de 100 años. También su padre fumó toda la vida y murió 12 años después de haber dejado el tabaco. No entiendo esa defensa que hace mi padre del cigarro, y no entiendo por qué al especular no considera también los casos desfavorables, como pensar que si su abuelo no hubiese fumado nunca quizá hubiese vivido 15 años más de los que vivió o considerar que si su padre hubiese seguido con el cigarro, en vez de 12 años habría durado 2 meses.

El tabaco mata, no hay quien lo dude, así que lo único que espero es que el cáncer que le llegue a mi padre sea flojito y no se lo lleve por delante, pero que le dé un buen susto y deje el maldito cigarro de una vez. Por cierto, mi padre tiene diabetes y se mira el azúcar a diario. Contradictorio, ¿verdad? Tanta preocupación en un sentido y tanta poca en otro.

Me parece bien que se legisle para proteger al no fumador. Cada cual es muy libre de escoger lo que quiere hacer por su salud, pero cuando la libertad de unos, los fumadores, afecta a la libertad de otros, los no fumadores, parece razonable que aparezca una ley para arreglar el descontrol. El tabaco es claramente un veneno, ya que crea adicción y destruye a las personas en todos los sentidos. Además de establecer esta ley, el Gobierno podría haberse metido con la composición química de los cigarrillos, impidiendo que se comercialicen aquellos que contengan sustancias nocivas para la salud. De igual manera que no se permite el comercio de mayonesa en mal estado, por sus efectos negativos sobre la salud a corto plazo, no se debería dejar comercializar cigarrillos con sustancias con efecto negativo para la salud a largo plazo. Yo lo tengo claro en ese sentido. Y también creo que la ley da un rodea para no entrar en el asunto delicado, la composición de los cigarros. El que quiera fumar que lo haga, pero sabiendo que está fumado algo que no es tan perjudicial para la salud como lo son los cigarrillos actuales. Eso es, puro veneno que debería dejar de serlo.

Habrá quien diga que fuma porque quiere. A esos les reto a que fumen 3 cigarrillos al día, si pueden. Verán que no es tan fácil, porque los adictivos que tiene los cigarros hacen que no fumen lo que quieren, sino lo que pueden en función del número de horas que están despiertos, esencialmente. Hay gente que no tiene casi para comer, pero los cigarrillos no faltan. Y hay quien casi se congela para fumar, pero tampoco importa. Fumar por encima de todo, está claro.

Por: Abelardo Gómez Márquez | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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