Viernes, 03 de noviembre de 2006
Estamos matanto el mar.
Sin quererlo, o sin habérmelo propuesto, seguiré en la línea de la semana pasada. Hoy, en lugar de dos anuncios, el motivo del texto me lo dieron dos correos electrónicos, pero la conclusión a la que llegaremos será más o menos la misma.
Hoy, a primera hora, recibo un correo con una noticia titulada así: ‘Un estudio de la Universidad Rovira i Virgili recomienda el consumo de pescado "variado" por las sustancias tóxicas’ (ECOticias.com). Lo que viene a proponernos este estudio es que cada especie de pescado nos aporta, además de determinados nutrientes, una serie de tóxicos en cierta manera específicos; para evitar que se nos acumulen en exceso produciéndonos algún tipo de patología, ellos nos indican que es bueno que variemos el pescado porque así variamos los tóxicos y evitamos que se nos acumulen hasta niveles dañinos. Con esta noticia alguien podrá quedarse más tranquilo, pero a mí me rompen los esquemas. Estamos ya hasta dosificando nuestro envenenamiento. Bueno, qué le vamos a hacer.
Pero la solución a este problema la trae, afortunadamente, esta otra noticia cuyo titular nos indica: ‘Un estudio augura el agotamiento total de la pesca en 2048’ (ElPais.es). Así que si no hay peces, no hay tóxicos. Lo único malo de esta solución es que no habrá peces. Bueno, habrá quien se lo tome por el lado malo, pero yo creo que es lo mejor que nos puede pasar, teniendo en cuenta que los tóxicos nos traerán cáncer y ni se sabe muy bien qué más.
Ahora más en serio: EL MAR SE MUERE. Mejor dicho: ESTAMOS MATANDO EL MAR Por un lado lo contaminamos a lo bestia y por otro nos cargamos sus recursos. Será imposible sacar algo de provecho del mar dentro de unas pocas décadas. Tal vez ni agua que desalar porque los procedimientos para eliminar metales pesados sean excesivamente costosos en tiempo, dinero y energía.
Y volvemos al discurso de la semana pasada: ¿hacia dónde miran los estados ante esta situación? Pues no se sabe muy bien hacia dónde, pero lo que queda claro es que la solución pasa por enviar dinero a las organizaciones ecologistas, una vez más, para que se pongan a arreglar lo que los Estados no entienden como prioritario. No sé si esto es parte de un liberalismo mal entendido, pero lo que me queda claro es que no es el mejor planteamiento para afrontar los males que tenemos ahora mismo sobre la mesa.
Más allá de la visión poética que ofrece el Mar, debemos saber que el Mar es el regulador del clima, en tanto que hace de tampón ante las subidas de las temperaturas en la atmósfera. El Mar tiene recursos que nos resultan imprescindibles (peces) a la par que prometedores (experimentación con algas para lo que sea). La vida en el planeta pasa por conocer el mar, porque de esa manera de elaborarán planes acertados de conservación y aprovechamiento de sus recursos. Sin el conocimiento del mar, la Humanidad en su conjunto queda desamparada.
Yo lo tengo claro. Ahora sería deseable que nuestros políticos se remangaran los calzones y se pusieran manos a la obra para que las generaciones futuras supiesen qué es el mar.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Medio Ambiente | Comentarios (0) | Referencias (0)
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