Viernes, 20 de octubre de 2006
Lo único malo es que los políticos perfeccionarán sus artes.
Hace algún tiempo escribía la primera parte de este texto, allá por febrero de 2004. Entonces en Canarias no sabíamos nada de las operaciones Faycan y Eolo, ni siquiera se barruntaban a nivel popular, pero hoy son una triste realidad.
En aquel texto inicial decía, más o menos, que la corrupción política se va perfeccionando. En otros tiempos, la mano se metía directamente en la caja, mientras que hoy día hay otro camino a los dineros pero terminan donde deben terminar. El mecanismo es más o menos el siguiente: yo, desde una institución pública contrato un servicio o realizo una compra por una cantidad de dinero muy superior a su valor, quedando claro que ese exceso de dinero debe volver, en parte al menos, a mí. Por tanto, todo queda aparentemente dentro de la legalidad y sigo teniendo credibilidad ante mis votantes a menos que se meta un juez de por medio.
Esto parece haber sido lo que ocurrió en el caso Eolo. Aquí se investiga si la instalación de generadores de energía eléctrica aprovechando la energía del viento ha sido un negocio en el que se han lucrado ilegalmente políticos y empresarios. Es decir, te doy permiso para que instales los molinos y te concedo suelo público para que tengas más posibilidades en el concurso, a cambio de que me des unas perrillas para salir adelante. Varios son los empresarios presuntamente beneficiados y varios son los políticos beneficiadores y, posteriormente, beneficiarios a su vez.¿Quiénes? Eso lo dirá finalmente el juez, pero queda claro que todo permanece alrededor de políticos del Partido Popular y empresarios allegados.
En el caso Faycan las cosas han sido algo más artesanales, rudimentarias,... más de toda la vida. El cohecho, es decir, el soborno es lo que se ha estilado de manera generalizada. En esto caso, si querías que se te concediese permiso para una determinada licencia, suelta las perras primero. Si quieres ser el adjudicatario de una determinada obra, suelta las perras primero. Si quieres hacer algo en Telde, suelta las perras primero. Y las perras no fueron ni dos ni tres duros, sino hasta de un 20 y un 30% del presupuesto del proyecto en cuestión. Casi anda, amigo. Alguien podrá pensar que esto a sido un accidente, pero yo creo que era algo estratégicamente pensado desde comienzos de legislatura. María Antonia Torres tuvo que salir por la puerta de atrás del Cabildo de Gran Canaria en la legislatura anterior, por haber enchufado a todo aquel que pretendió en el Cabildo. Los trabajadores no se estuvieron callados, lo que unido a lo brutal de la acción generó un cóctel de tal composición que Toñi saltó por los aires.
Así que si colocas a un personaje de este catadura moral al frente de una concejalía como la de Obras Públicas, que es donde se mueven muchas perras, pues ya sabes lo que va a pasar. Y, además, deseas que pase. De hecho, si no quisieras que pasara la pondrías en parques y jardines o en asuntos sociales, donde los movimientos son más discretos, menos cuantiosos y menos manipulables.
Lo único malo de estas operaciones es que los políticos perfeccionarán sus artes, y antes o después tendré que escribir una nueva actualización de este texto.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)
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