Viernes, 15 de septiembre de 2006
No al Puerto de Granadilla y sí al producto interior.
En los últimos tiempo escuchamos a los políticos defender la necesidad de más puertos en las islas, como un elemento necesario para el progreso del archipiélago. Así, el de Arinaga y el de Granadilla son las últimas incorporaciones a la lista, si bien el de la isla picuda no queda claro si llegará a hacerse realidad. En los últimos tiempos, asimismo, comprobamos con sorpresa cómo el precio del petróleo está de las nubes para arriba un buen rato, con máximos históricos de unos 75 dólares, cuando el precio al que estábamos acostumbrados era de unos 28. Unamos ambas ideas, a ver dónde llegamos.
Si hacemos puertos no es para tener un balcón al mar, ni para hacer una zona en la que tengamos el mar en calma para darnos un chapuzón. No. Evidentemente se hace para transportar mercancías, para suministrar a las islas de todo aquello que necesitan (digo esto con toda rotundidad en tanto que hemos renunciado, voluntariamente, a la producción interior). El transporte de mercancías se produce, al menos hasta el momento, en barco y a su vez los barcos se mueven por la acción de sus motores que consiguen la energía por la combustión de hidrocarburos derivados del petróleo. Ya tenemos la relación entre puertos y petróleos: puerto-barco-petróleo. Una triada muy frágil, sobre todo para justificar la construcción de un nuevo puerto.
En el artículo ‘El Mundo ante el cenit del petróleo’ (http://www.meteored.com/ram/numero36/cenit-petroleo.asp) pueden verse una serie de datos acerca del futuro que tenemos en cuanto a la producción de energía con esta materia prima. Se observa que el cenit del petróleo, esto es, el momento en que la producción del petróleo es máxima, está ya ante nosotros. Llegará, según las estimaciones, a mediados de esta década, es decir, ahora mismo, si es que no lo hemos pasado ya en este momento. La existencia del cenit se debe a la combinación de dos factores: por un lado el creciente consumo de petróleo y por otro lado el que no aparezcan nuevos yacimientos. Pues bien, no se va a producir más petróleo pero se va a seguir demandando más, lo cual hará que el precio del barril de petróleo se dispare. Es lo que venimos padeciendo desde mediados de 2003, con incrementos que han llegado a duplicar el precio del petróleo y el de sus derivados, claro está.
Petróleo caro implica transporte de mercancías caro, lo que necesariamente se traduce en que pagaremos las naranjas que vengan de fuera como si de caviar se tratase. ¿Canarias puede permitirse eso? Está claro que el lugar de España que tiene los sueldos más bajos y la cesta de la compra más cara no está para muchos sobresaltos. Así que Canarias debe, por un lado, mirar para su interior y comenzar a producir lo que necesita, porque lo que venga de fuera será insostenible. Y, por otro lado, será mejor que nos vayamos olvidando de hacer el Puerto de Granadilla, a menos que lo queramos muerto de risa con tan sólo dos años de operaciones.
No al Puerto de Granadilla, no a los atentados contra nuestro medio ambiente y más producto interior.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Medio Ambiente | Comentarios (0) | Referencias (0)
Este lugar pretende ser un punto de libre reflexión y opinión, donde cabe expresarse sobre cualquier tema que tenga lugar bajo las estrellas.
Periódicos digitales canarios: