Jueves, 07 de septiembre de 2006
El muelle de Sardina del Norte completa el desastre sinsentido.
Sigo insistiendo en la misma idea de que el turismo en Canarias tiene carácter invasivo. Canarias se ha visto modificada en gran medida por este nuevo monocultivo, que nos afecta desde hace ya más de treinta años. El sur de Gran Canaria, donde antaño se cultivaban tomates al lado del Faro de Maspalomas, no se conoce a sí mismo del cambio que ha dado en apenas 50 años.
Este sentido que le hemos dado al turismo me parece cada vez menos interesante para el propio turista. En las pocas veces que he hecho algo de turismo, siempre he buscado lo auténtico de las zonas visitadas, lo que las diferencia de mí, lo que habitualmente no encuentro a mi alrededor y que con seguridad va a enriquecerme como ser humano. Creo que eso ya no lo encuentran los turistas en Canarias, al menos no en las rutas guiadas que se les proponen.
Como les decía, en Canarias atentamos contra nosotros mismos al implantar innumerables campos de golf por toda la geografía isleña, incluyendo Fuerteventura, castigando nuestros recursos hídricos. Ciertamente, por su sentido autodestructivo, los campos de golf sencillamente deberían de estar prohibidos en un lugar como Canarias, donde la necesidad de agua y de suelo es inrrenunciable. Y todo porque hay unos señores que quieren pasar unos días en estas islas, jugando al golf. Creo que no lo entenderé nunca. De momento, para tensar esta historia aún más, el Cabildo de Gran Canaria ha aprobado en su Plan de Ordenación Insular la instalación de 18 nuevos campos de golf.
Y ahora vienen los muelles deportivos, que han modificado severamente la forma de nuestros litorales. La última está en Sardina del Norte, en Gáldar, donde se prevé la instalación de uno. En el norte de Gran Canaria abundan las playas con piscinas naturales o artificiales, con charcos o charcones, por la sencilla razón de que el mar es demasiado bravío para meterse directamente en él. En unos pocos lugares se puede disfrutar del mar directamente, con son la Playa del Puertillo, en Arucas, o el mejor sitio de todos, la Playa de Sardina del Norte. El sentido de un muelle es, y debe ser, buscar el abrigo de los barcos con respecto a los vientos y oleaje dominante. En Sardina, la propia morfología de la costa ya ha creado este abrigo de forma natural, lo cual demuestra el hecho de que es el único lugar de la isla en el que uno puede ver las barquillas fondeadas mar abierto en verano. Alguien dice que será bueno para los pescadores, y yo creo que los últimos que utilizarán ese Muelle serán precisamente ellos.
En ocasiones hecho de menos una figura como la de César Manrique, alguien capaz de destacar lo relevante de una zona siendo respetuoso con el medio ambiente, alguien que lleve por bandera el equilibrio entre desarrollo y medioambiente, de manera exquisita.
Sin duda, a Canarias nos falta un referente y nos sobran campos de golf, trenes, hacinamiento de complejos turísticos, impactos medioambientales (El Cotillo...), destrucción de nuestras costas y cualquier evento que se haga pensando en el interés del turismo y no en el interés de los canarios, como merecidos usufructuarios de nuestras islas.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Medio Ambiente | Comentarios (0) | Referencias (0)
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