Domingo, 25 de junio de 2006
Todavía le queda la del Cabildo.
Caramba, hay que ver lo que le gusta a un político una medalla. Ya lo vimos con los casos de Bono, el anterior Ministro de Defensa, y con las gestiones para que el Congreso de EE.UU. regalase a Aznar una medalla pagada por los españolitos de a pie. A éstas acaba de unirse una más, la que en estos días concedió el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria a José Manuel Soria, por su etapa como Alcalde de la ciudad.
Soria no me gusta, lo digo de entrada para que nadie se confunda ni me malinterprete en lo que voy a añadir. Además, justifico por qué no me gusta. Siempre me ha parecido un político prepotente en sus formas, contundente en exceso con la oposición llevando la democracia al límite. Pero, por otra parte, me parece que ha sido un muy mal gestor. En la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria llevó a cabo una gestión muy orientada a la imagen de la ciudad, cambiando su fachada convirtiendo la ciudad en una gran mentira, algo que no era. En el interior de la misma, más allá de su imagen, la ciudad empeoró hasta límites asfixiantes. Los barrios quedaron de la mano de Dios durante dos legislaturas, nada menos que ocho años, siendo la actual legislatura la que pretendía dedicarse a los barrios del municipio. Pero el Ayuntamiento no tiene fondos para hacer nada, porque Soria hizo una gestión que dejó hipotecada la Institución pública hasta quién sabe cuándo. Por esto Luzardo ha hecho una gestión en la que ha tenido que subir los impuestos, algo que iba contra los principios liberales del Partido Popular, pero que no ha quedado más remedio que hacer si se quería empujar la ciudad hacia delante, porque lo demás, ya les digo, estaba dedicado a pagar hipotecas.
Y por otro lado, Soria ha sido un político rodeado de ciertos escándalos. Por un lado está La Favorita, inmueble por el que el Ayuntamiento pagó 12 millones de euros, pero que unos pocos meses antes era ofrecido por unos 5 millones de euros. No digo que fuese ilegal la operación, eso lo dirán los tribunales, pero desde luego sí fue una operación poco inteligente y poco orientada hacia los intereses generales de la ciudad.
Esta distinción es impertinente, en tanto que resulta una cuasi-autoimposición, porque son los discípulos de su partido los que se la han concedido. Además, le llega en un momento delicado en el que su partido, y por tanto su gestión como líder del PP en Canarias está claramente en entredicho. En los últimos meses han saltado dos casos de corrupción en Canarias que han llevado a miembros de su partido a la cárcel, por presunta corrupción en el Ayuntamiento de Telde y en el Gobierno de Canarias en las Consejerías que en su momento gestionó el PP; todo esto, si no tenemos en cuenta las imputaciones de varios miembros de su partido en el Ayto. de Santa Brígida. Vamos, que le ha venido, o se la han mandado, en el peor momento político de Soria, a modo de salvavidas. Cuando el río suena, es porque agua trae.
Viendo este panorama, primero presígnense y después respiren hondo, porque todavía le queda la medalla de oro del Cabildo.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)
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