Viernes, 19 de mayo de 2006
Que lo voten en contra PP y ERC es buen signo.
En estos días, debido a una de las aficiones que practico, me di una vuelta por un portal de Internet en el que se describe el tráfico de las páginas web, alexa.com. Mirando los resultados de esta y aquella página me dio por mirar la del Partido Popular. Se trata de una página que tiene un número de visitas considerable, aunque lo que me llama la atención es el acusado pico observado a comienzos de febrero de 2006.
Este pico indica que durante esas fechas se multiplicó por 40 o 50 veces el tráfico en la página del PP, aunque a comienzos de abril volvió a valores normales, es decir, los mismos que antes de la recogida de firmas. Sí, parece que la recogida de firmas, que dio comienzo el 1 de febrero, es el motivo por el cual la gente se acercó a la web del PP en masa, muy probablemente a conocer en qué consistía la campaña y también a firmar.
En cualquier caso, lo que me llama la atención es el pico súbito producido en esas fechas. Parece el resultado del desahogo de una tensión acumulada durante mucho tiempo por muchos españoles que temían que se les rompiera España. Mejor dicho, que los socialistas les rompieran España, la España que tanto les costó unir. Mejor dicho, que los socialistas rompieran la España que tanto trabajo costó unir a Franco. Única, grande y libre, decía el mencionado señor, que no es otra cosa que complejo sobre complejo, a cual más repugnante. Que cuándo se nos meterá en la cabeza que España no es única, me pregunto yo. Probablemente cuando viajemos y veamos lo diferente que somos los unos de los otros, sin establecer comparaciones de valor, pero sí encontrando diferencias, que las hay y muchas.
Si se fijan, en un mapa de Europa verán que los países tienen típicamente un tamaño similar al de las comunidades autónomas de España; cuando son mucho mayores que éstas, hay problemas internos como son el caso del Reino Unido o Francia, o han evolucionado hacia un estado Federal como Alemania, donde en cierta manera se crean países dentro del Estado. Es como si existiese una relación del territorio máximo que puede albergar un pueblo; así, llevando esa relación a España podemos encontrar los pueblos de la zona este de la península (Aragón, Cataluña y Valencia), los del sur (Andalucía, Murcia y parte de Castilla La Mancha), los del centro (Madrid y las Castillas), los del noroeste (Galicia, Cantabria, Asturias y parte de Portugal) y los del norte (País Vasco y Navarra). Visto con una cierta flexibilidad, esos bien podrían ser los países de España. Ya ven, de única nada... ni siquiera a la fuerza.
Y ahora queda plasmar en normativas esa realidad plural. La Constitución del 78 ya dio un paso importante en este sentido al reconocer a España como un conjunto de Comunidades Autónomas. Autónomas, casi nada, algo impensable si se intentase generar una nueva Constitución hoy día. Y los Estatutos son un complemento a la Constitución, simplemente eso. Afortunadamente el de Cataluña ha salido airoso de su debate parlamentario.
Bien mirado, que lo voten en contra el PP y ERC es signo de que es un Estatuto moderado y progresista.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)
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