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Bajo las Estrellas

Viernes, 07 de abril de 2006

Por favor, vuelvan

Hagamos que las previsiones no se cumplan.

 

Muy acertada me ha parecido la última campaña de la Dirección General de Tráfico, publicada en estos días previos a la Semana Santa. No estoy seguro, pero creo que alguna vez he escrito algo en la línea de este anuncio.

 

Para quienes no lo hayan visto aún, básicamente se puede ver a una operadora de teléfono que llama a un particular y le pregunta “- Buenos días, ¿va a utilizar el coche durante esta Semana Santa?”, a lo que el particular responde “- Pues, sí.”. Ahora viene la clave, cuando la operadora en la segunda pregunta dice “-Y ¿cree usted que va a morir en la carretera?”. El particular, entre molesto y contrariado, responde “- Pero qué pregunta es esa. Pues no, claro que no.”

 

A ver, si todos los fines de semana mueren en España del orden de 30 personas, si cada año mueren del orden de 4500, si en cada Semana Santa mueren unas 100 personas, ¿por qué demonios no nos iba a tocar a cualquiera de nosotros? ¿Acaso creemos que los que han perdido la vida en la carretera iban todos haciendo el imbécil? Pues no, muchos de ellos circulaban como lo podemos hacer cualquiera de nosotros, es decir, bien, tal vez con algunas malas costumbres y algunos vicios. El problema es que esas malas costumbres y esos malos vicios pueden llevarse la vida de cualquiera de nosotros en cualquier momento.

 

Piénsenlo de otra manera. Piensen que cada fin de semana se hace un sorteo y se reparten 30 premios, o que a lo largo del año son 4500. Es muy duro, se me escapa de la cabeza cuando se trata de vidas humanas, pero lo cierto es que hay capacidad de predicción del número de víctimas que habrá en carretera en esos periodos. Es como si alguien pasara y escogiera, “Tú, tú y tú. Ya tengo mis 30, así que me voy”.

 

Hay que abrir los ojos, con tranquilidad siendo consciente y respetando lo que tenemos entre manos, porque nos va la vida en ello. Este tipo de muertes son sigilosas: nadie te pregunta si te quieres morir o no, nadie te avisa, simplemente termina todo, se apaga, ya está. No hay una segunda oportunidad. Punto. Y hay que esforzarse para que todo esto cambie. Cada uno debe y puede poner de su parte para evitarlo. Y seguro que podremos. Cuando en otros lugares se ha puesto en marcha el carné por puntos se ha visto que ha habido una caída bestial del número de accidentes y del número de fallecidos, lo que indica que ante medidas represivas todos corregimos nuestras costumbres al volante y hacemos las cosas de manera correcta “por si acaso nos cogen”, sin pensar nunca en “por si acaso me mato o nos matamos”.

 

Como dice el anuncio: “Hagamos que las previsiones no se cumplan”. Descansen, disfruten, diviértanse pero, por favor, vuelvan.

Por: Abelardo Gómez Márquez | Educación | Comentarios (0) | Referencias (0)

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