Viernes, 31 de marzo de 2006
Tras dejar atrás tanto una cola como la otra, nos resultan ambas inexplicables.
Es increíble la cantidad de coches que estamos metiendo en Canarias. De locos. Y lo peor es que cada vez hay más, creciendo el número de vehículos de manera imparable. Y eso, una persona por coche en la inmensa mayoría de los casos. Queda claro que el Gobierno de Canarias ha hecho una nefasta política en materia de transporte intrainsular, que en cierta manera lo ha privatizado, ya que cada cual debe responsabilizarse de buscarse la vida para moverse en cada isla, siendo el transporte público escaso, caro e ineficiente.
La consecuencia de todo esto es que las carreteras canarias, particularmente las de las dos islas capitalinas, están sobresaturadas de vehículos. Demasiados coches, pensamos todos los que circulamos. Y en las horas punta es imposible moverse con agilidad. Casi nada en lo que estamos convirtiendo nuestro paraíso, nuestras afortunadas... Por tanto, ante tal sobresaturación de vehículos, nos encontramos con que las colas son frecuentes, y aquí me atrevo a describir el origen de dos tipos de colas: las astronómicas y las producidas en un nivel descendente. Existen las colas producidas por accidentes, originados a su vez por la sobresaturación de coches en las carreteras, qué duda cabe, pero quiero centrarme en las otras dos porque considero que son más evitables que estas últimas.
Las astronómicas son debidas al efecto de encandilarse por culpa del sol, en las primeras horas de la mañana o en las últimas de la tarde. Ocurre con frecuencia en el norte de Gran Canaria, donde por la mañana muchos conductores se dirigen hacia el este, en dirección Las Palmas de Gran Canaria, encontrando de frente el sol naciente; en este momento muchos llevan los cristales del coche sucios, lo que les impide ver adecuadamente la carretera y los coches que circulan delante. La carretera del norte de Gran Canaria tiene un cierto zigzagueo, lo que hace que uno se encandile de manera imprevista, consiguiendo que el conductor quede rápidamente cegado y reduzca la velocidad para no colisionar. Pues bien, en este momento dada la sobresaturación de vehículos, el que un coche aminore la marcha se propaga hacia los demás coches que circulan detrás, a modo de efecto acordeón, pero de manera más intensa, siendo la reducción en la velocidad de los coches tanto mayor cuanto mayor es la distancia con respecto al primer coche encandilado. Pues ahí está, cuando no te has dado cuenta resulta que ya tienes los coches parados en medio de la carretera, generando la cola astronómica.
La cola por nivel descendente se produce cuando al circular por una zona descendente dejamos de hacerlo con la velocidad adecuada, aminorando la marcha. Cuando alguien aminora la marcha vuelve a producirse el efecto acordeón mencionado, con la consecuente parada de coches y la generación de cola. Se produce también en el norte de Gran Canaria por las mañanas, en la bajada de los puentes-túneles de Guía, donde nos relajamos que da gusto.
Tras dejar atrás tanto una cola como la otra, nos resultan ambas inexplicables, porque aparentemente no hubo nada que las ocasionase.
Por: Abelardo Gómez Márquez | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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