Viernes, 27 de enero de 2006
Es bueno que las autonomías avancen, siempre que demuestren que son Administraciones capacitadas para la gestión de los servicios públicos
Cuesta enfrentarse al blanco del papel para dedicarles esta columna semanal. Y cuesta hacerlo sin caer en las principales líneas argumentales que marca la actualidad. No es fácil encontrar otros filones de los que extraer ideas originales para invitarles a reflexionar por unos segundos.
Bueno, caigo en los argumentos de la semana y les digo que me alegro de que el Estatut haya salido adelante. Me alegro por la tranquilidad que nos debería dejar ahora, siempre que el Partido Popular quiera que así sea (algo me dice que no será de esta manera). Creo que el Gobierno, y en particular si Presidente, han tenido mucha cintura para tratar este asunto, buscando aliados para el Estatut y probablemente para el resto de la legislatura. Algo me dice que Zapatero tiene su primera legislatura amarrada y bien amarrada, con buenas negociaciones para su Gobierno. De paso, el PP va a seguir en su aislamiento aunque podría producirse un hecho peculiar simpaticón: que el PP y ERC voten No al Estatut. Me resultaría gracioso ver cómo los del PP se esforzarían en dejar claro que aunque el signo del voto fuese el mismo, la motivación es antagónica. Ya les digo, simpático.
Muy interesante lo expresado en estos días por el Consejo de Estado, organismo que recomendó establecer un techo de competencias autonómicas en la Constitución Española. Interesante porque deja claro que las autonomías, por definición, tienden a aumentar su gestión, así como su capacidad de gestión, en cuanto a los servicios públicos que recibe la ciudadanía. Y en este proceso es el Estado quien disminuye progresivamente su gestión. Pero, ¿hasta dónde debe de llegar este proceso? Bien, para unos está en un punto cercano a la independencia y para otros está más próximo al centralismo franquista. Y, entre medias, todos los demás.
Aunque no sé hasta qué punto, sí creo que es bueno que las autonomías avancen, siempre que demuestren que son Administraciones capacitadas para la gestión de los servicios públicos. Ahí está la clave. Si una autonomía, como la actual canaria, se desvela como incapaz de gestionar lo que tiene entre manos, ¿qué sentido tiene que pretenda aumentar su techo competencial? Evidentemente ninguno. Pero si hay autonomías que progresan, que demuestran estar capacitadas para gestionar lo público con eficacia y eficiencia, pues pa’lante.
Así lo veo, desde el punto de vista del ciudadano que quiere tener un servicio público digno, independientemente de que ese servicio sea prestado por la Administración central o autonómica.
También me resulta simpática la pregunta que proponen en el PP para ese referéndum, que parece que quieren proponernos aunque sea ilegal hacerlo. Han planteado una pregunta abstracta, poco ligada al Estatut y a la situación política actual, ante la que nadie puede decir que no. Y bueno, por ahí tendrán tela que cortar durante un buen tiempo, hasta que saquen la siguiente y luego la siguiente, etc.
Me pregunto cuándo llegará a este país una derecha de la que poder sentirme orgulloso, aunque no esté de acuerdo con ella.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)
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