Viernes, 11 de noviembre de 2005
El mundo gira sin apenas darnos opción a reflexionar sobre lo que ocurre a nuestro alrededor.
Una semana más les acerco mi revoltura mental semanal, por llamarlo de alguna manera. Me van apretando durante la semana y se las acabo mostrando en este texto sabático del que, francamente, ya no recuerdo la temática el domingo. Ya ven, es terapéutico dedicarle un ratito a la escritura.
Hemos tenido una semana con debate sobre el estado de las Autonomías, a nivel nacional, mezclado a nivel autonómico con ideas sobre la cárcel en Gran Canaria, el Puerto de Granadilla, GasCan, ... todo ello salpicado con alguna que otra arribada de pateras a la isla. En lo internacional, el atentado de Amán a acaparado la atención, aunque también merece mención especial el nacimiento de un nuevo canal de televisión nacional en abierto.
Muchas cosas para poder centrar la atención en ellas de manera sosegada y reflexionar lo necesario, lo suficiente para saber qué pasa a la actualidad, que constantemente nos adelanta por la derecha y por la izquierda. A veces pienso que el mundo va demasiado rápido y me quedo sin capacidad para seguirle le paso, para pensar y meditar en lo que está pasando. Bueno, el texto semanal supone un refresco en el que me detengo y pienso un poquillo en lo que está pasando. Pero si no fuese por eso, creo que no me detendría a pensar en lo que me rodea.
Supongo, por tanto, que la gran mayoría de la sociedad no piensa en su realidad más inmediata. Quizá sea simplificar demasiado, pero creo que es así. Y una sociedad que no piensa en lo que le ocurre acaba siendo carne de cañón. Terminamos a los pies de los partidos políticos, de las multinacionales de la energía, de la comunicación y de la alimentación, de los bancos, y de todo. Ocurre porque no nos paramos a pensar en cómo funciona el mundo actualmente, y no tenemos capacidad para organizarnos y protestar.
Francamente, no me gusta el mundo que estamos construyendo. Sigue mandando Don Dinero, es decir, el poder capitalista. Mandan las empresas que financian las campañas de los políticos en el gobierno, que necesitan a las empresas para enriquecerse a sí mismos. El mundo se contamina por tierra, mar y aire y da igual, porque las empresas deciden que así debe de ser y los políticos no ponen coto a su ambición. Se crea división entre primer y tercer mundo y no hay problema, porque las empresas dicen que así debe de ser para que el mundo gire.
Y mientras tanto, no hay capacidad para organizarse e intentar un cambio. Todos llegamos al fin de semana derrotados de trabajar de lunes a viernes o a sábado, con apenas unas pocas horas para descansar y vuelta a la carga. No sé si les pasará a ustedes, pero a mí las semanas se me van en bloque; es decir, como si de lunes a viernes fuese un día: trabajar-dormir-trabajar-dormir-...-fin de semana-trabajar-... Qué duro se me hace.
Y todo por la hipoteca, que me obliga a mantener mi puesto de trabajo y a tener que ganarme el salario para tirar para adelante. Claro, la hipoteca de la vivienda que tengo porque el gobierno estatal desde el año 1996 al 2003 permitió que la vivienda aumentase su precio en un ...¿100%? ¿150%? Eso, el capitalismo dichoso.
Y el mundo gira. Pues que gire.
Por: Abelardo Gómez Márquez | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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