Viernes, 04 de noviembre de 2005
La investigación sobre Canarias debería de aproximarse, en sus pautas, a la científica.
La investigación sobre diferentes aspectos de Canarias ha sido llevada a cabo, generalmente, por personas con más o menos interés y con más o menos buenas intenciones. Sin embargo, poco a poco vamos advirtiendo que lo que se investigó en el pasado, no muy lejano, es fácilmente rebatible cuando nuestros jóvenes, notablemente más preparados, se han puesto con esto de la investigación.
Pongamos por caso la Rama de Agaete. Las investigaciones llevadas a cabo en los años 80 indicaban que esta fiesta tenía un claro vínculo con el pueblo aborigen, ubicando la raíz de esta fiesta popular en los antiguos habitantes de estas islas. Investigaciones recientes, de finales de los 90, han dado al traste con aquella idea de vínculos con el mundo aborigen. Parece ser que la Rama actual está relacionada con la enramada de los templos católicos ante la llegada de la fiesta de las Nieves, que se producía en el municipio del norte de Gran Canaria a principios y mediados del siglo XX. El alcalde de la Villa en un momento dado lanzó la idea del carácter aborigen de la fiesta, para conseguir la acreditación de fiesta de Interés Turístico, algo que consiguió tiempo más tarde.
Ya ven, se confundió el origen de una fiesta y ese origen confundido creció como una bola de nieve, confundiendo a su vez a investigadores. Es responsabilidad del primero, cierto, pero también lo es del investigador. Éste debería de haber hecho un trabajo de campo serio, y creo que a poco que hubiese caminado por Agaete habría comprobado el vínculo de la actual Rama con la enramada que mencionaba antes. Pero no sólo no es serio el investigador, sino que tampoco lo es la empresa que publica el trabajo. Y al final, tenemos en la calle un texto equivocado, por la falta de infraestructura investigadora que tenemos en Canarias. La infraestructura actual es que un investigador desarrolla una idea y busca alguna institución que la publique, lo cual acaba ocurriendo sea cual sea la calidad del trabajo bajo supervisión.
Comparemos esto con lo que ocurre en la investigación científica. En este caso cualquier idea debe de pasar los filtros que impone la Comunidad Científica, de manera que los trabajos que no pasen por ahí no son considerados. De esta manera, el sistema establecido puede describirse de la siguiente manera: un autor remite su trabajo a la revista especializada en la que pretende publicarlo. El editor de la revista estudia si se ajusta a la misma y, en caso de considerarlo así, remite el trabajo a dos revisores anónimos, los cuales son especialistas en la misma materia que el trabajo remitido. Los revisores dan por escrito al editor una serie de ideas acerca de la calidad del trabajo, lo cual vale de consejo para el editor. Basándose en estas revisiones, el editor toma la decisión que cree conveniente, como aceptar el trabajo tal cual está, aceptarlo después de proponer al autor algunos cambios o rechazarlo por considerar que la calidad es deficiente.
Muy diferentes ambos sistemas, ante lo que creo que la investigación en Canarias debería de converger con la científica.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Canarias | Comentarios (0) | Referencias (0)
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