Domingo, 24 de julio de 2005
Siento que la sociedad canaria no existe ante nosotros mismos y eso me apena y me ahoga.
Para el Día de Canarias o, en general, para cualquier tipo de imagen promocional que se quiere dar de Canarias únicamente se usan imágenes de nuestros paisajes. Nos enseñan el Teide, la Caldera, Timanfaya, el Garajonay, el Nublo, inmensos acantilados con el mar azotando, el mar de nubes, agua libremente corriendo por algunos barrancos, etc. Todo maravilloso, indudablemente, pero lo cierto es que eso ya estaba antes de que llegase el hombre a estas islas (se estima que la existencia del hombre como Homo sapiens data de hace 1.6 millones de años, mientras que la isla canaria más reciente, El Hierro, emergió hace unos 3 millones de años; es decir, El Hierro duplica en edad al Homo sapiens).
Podemos sentirnos orgullosos, quizá, de elementos de nuestra etnografía singular aunque, y estos podrían ser parte de nuestra imagen promocional. La etnografía la construye la sociedad, en función del contexto histórico en el que se encuentre, y no es el resultado de ninguna acción política. En cierta manera, es el paisaje humano de Canarias que se ha ido construyendo y modelando a base de golpes en estos últimos cinco siglos, sin tener en cuenta todo el periodo prehispánico más o menos desconocido.
En Canarias faltan elementos de los que sentirse orgulloso y que dependan, a su vez, de una determinada acción política. La política se ha dedicado a sobrevivir, obviando Canarias. Teniendo en cuenta los bestiales que son las condiciones naturales en este archipiélago, así como el propio hecho insular que nos hace dependientes, no entiendo como a estas alturas de la película no somos productores y exportadores número uno a escala mundial de tecnología para el aprovechamiento de los recursos naturales. A alguien esto le puede sonar a risa, pero tenemos todo el potencial para conseguirlo: medios humanos y condiciones ambientales únicas. Ello nos llevaría a un desarrollo importante de nuestra tecnología, con la indudable consecución de objetivos claros en el campo del desarrollo sostenible, con el desarrollo de nuevas líneas de diversificación en nuestra maltrecha economía y con el resurgir de nuevos investigadores técnicos y científicos que serían referente de nuevas generaciones, ávidas de horizontes ambiciosos más allá del reggeaton.
Por otro lado, rara vez se mencionan a los muchos escritores, pintores, escultores y artistas en general que han sido claves en sus respectivas áreas no sólo en Canarias, sino en todo el mundo occidental. Por ejemplo, vas a Barcelona y sin haber salido del aeropuerto ya has oído hablar ocho veces de Gaudí; a Canarias vienen y se van y no saben si vivía más gente que la que encontraron en el complejo hotelero. Nadie habla, por ejemplo, de Galdós, Óscar Domínguez o César Manrique. Eso sí, la actividad de cualquiera de estos depende de ellos mismo, no de ninguna iniciativa política.
Siento que la sociedad canaria no existe ante nosotros mismos, y eso me apena y me ahoga.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Canarias | Comentarios (0) | Referencias (0)
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