Sábado, 28 de mayo de 2005
Cada vez somos más y más coches en la carretera y cada vez convivimos peor. Salimos con el coche a comernos el mundo, a pasar por encima del otro si fuera necesario, sin importarnos el riesgo que corremos no el que hacemos correr a los demás que están también en la carretera.
Los coches son más potentes, la sociedad cada vez tiene más poder adquisitivo para acceder a ellos, pero sin embargo no son mejores ni las carreteras ni la educación que tenemos los conductores, para que todo el proceso evolucione sin poner en riesgo la seguridad de los ciudadanos. Hay, por tanto, un claro desequilibrio que nos lleva a esta situación de riesgo.
No tenemos que llegar a hablar de muertes, sino simplemente de inseguridad en la carretera. Yo cojo el coche y me pregunto qué barbaridad veré ese día, así, sin más, porque sé que alguna habrá. Bien sea cambios de carril sin señalizar, adelantamientos por el carril derecho a gran velocidad, salidas de autovías desde el carril central, excesos de velocidad por cualquiera de los carriles, circulaciones en dirección prohibida dentro de núcleos urbanos, velocidad inadecuada en barrios, etc... Todo ellos convierte al mundo de la conducción en una auténtica jungla, sin duda.
La Guardia Civil y la Policía Local sin duda ejercen un gran trabajo, pero creo que es a todas luces insuficiente. Se comenten las burradas que mencionaba anteriormente con demasiada frecuencia como para pensar que son efectivas las acciones de estos cuerpos de seguridad. Los ciudadanos somos testigos de las muchas infracciones que tienen lugar en las carreteras y yo me pregunto si se podría articular algún mecanismo mediante el cual los ciudadanos pudiésemos hacer llegar nuestras denuncias a las instituciones. Por ejemplo, imaginemos que cualquiera tiene instalado en su coche una cámara digital, con conexión telefónica con los centros de seguridad y localización GPS. En un momento dado, vemos una de estas infracciones y activamos la cámara, para que grabe y automáticamente envía las imágenes de alta resolución a los centros que estudien las infracciones. El sistema debería de ser tal que, una vez tengan las imágenes, se les dé el mismo valor que si hubiesen sido adquiridas por un agente de Tráfico de la Guardia Civil, así que se procedería a tramitar la correspondiente denuncia y listo.
Este sistema, o alguno de este estilo, tendría la gran ventaja de que los conductores no sabríamos qué coches tienen cámara en la carretera, por lo que ante la duda conduciríamos con precaución o sigilo, según se mire.
Los radares fijos han sido efectivos, así que este sistema también podría serlo. Sea como sea, necesitamos cambiar el sistema ya. Nos va la vida en ellos, aunque no seamos conscientes.
Por: Abelardo Gómez Márquez | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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