Jueves, 14 de abril de 2005
Cuando ha pasado ya cierto tiempo desde el 14-M y su resaca parece ya superada, es buen momento para analizar brevemente los resultados de las elecciones y de los sondeos que las precedieron.
La participación en estos comicios fue de un 77.2%, superior a la de 2000 (68.7%), similar a la de 1996 (77.3%) y a la de 1993 (76.4%) y considerablemente superior a la de 1989 (69.7%). Asimismo, fue superior a la que indicaban los sondeos, que la situaban en torno a un 70%, lo que se podría interpretar como un plus de un 7-8%. De estos datos se pueden inferir algunas pequeñas conclusiones, siempre muy discutibles y casi siempre a gusto del consumidor. Por un lado, parece que la población se moviliza de manera notable cuando hay ganas de cambio, como fue en los años 1993 y 1996 cuando el Gobierno socialista estaba salpicado de casos de corrupción y como ha sido ahora en 2004, como resultado de la deficiente gestión informativa del Gobierno de Aznar, dicho así para evitar el término manipulación. En los años 1989 y 2000 se respiraba una cierta tranquilidad política, parcialmente inducida por la ausencia de una oposición suficientemente organizada, de ahí que la participación fuese mínima. No obstante, estoy convencido de que no todo el citado plus, en caso de haber existido, votó no-PP, ya que el PP obtuvo el mejor resultado de un partido en la oposición, con un apoyo del 37.6%, superior al PSOE en 2000 y similar en 1996 (34.2% y 37.6%, respectivamente) y superior al del PP anteriormente (34.8% en 1993 y 25.8% en 1989).
En cuanto a los sondeos preelectorales, hay que darles menor credibilidad a las estimaciones relacionadas con los partidos mayoritarios. Esto se debe a que pocos votos son necesarios para que haya cambios en la distribución de diputados en determinadas provincias, algo que no detecta el bajo muestro de los sondeos. Recuerden el resultado del PP en 2000, cuando obtuvieron una amplia mayoría que no fue pronosticada por ningún sondeo electoral; este caso es especialmente llamativo, ya que siempre supone un cambio cualitativo, además del obvio cuantitativo, la mayoría absoluta de cualquier partido. Lo que sí revelaban, en general, los sondeos en este 2004, era el aumento socialista y la progresiva caída “popular” a lo largo de la campaña electoral, quizá como resultado de la equitativa y obligada publicidad electoral que tuvieron que hacer los medios públicos.
En cualquier caso, para autorreventar mi texto, déjenme compartir con ustedes algo que recientemente escuché por la radio, y es que “en democracia, los votos no se explican: se cuentan”.
Fuente de datos electorales: Ministerio de Interior
Por: Abelardo Gómez Márquez | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)
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