Sábado, 19 de febrero de 2005
Siempre me resultaron tremendamente atractivos los Oráculos que
aparecían en películas como “La historia interminable” o, más
recientemente, “Matrix”. A estos oráculos se les otorga la capacidad de
la sapiencia absoluta, del conocimiento del futuro y de las estrategias
a seguir para alcanzar los objetivos que amenazan nuestra existencia.
En Canarias, como no íbamos a ser menos, tenemos nuestro propio
Oráculo. Y, como corresponde a estos entes, ha sido capaz de saber
entre qué arquitectos estaría el que habría de dar el mejor proyecto
para el Istmo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. La afirmación
debió de ser algo así: “Entre ustedes seis está el elegido”. Y punto,
que se dice. Y, ya que el oráculo es así, pues evitamos que se presente
cualquier arquitecto que no esté entre los seis indicados por el
Oráculo, ahorrándonos perder el tiempo buscando un lugar para exponer
demasiados trabajos y para escoger el bueno entre demasiados.
Para terminar el procedimiento, ya que el Oráculo lo ha puesto tan
fácil, pues no es necesario que el jurado que falle el concurso sea
especialmente entendido, valiendo para la ocasión un jurado político en
lugar del técnico exigible en cualquier concurso sin asesoramiento
divino. Fíjense que tal jurado acertará a poco que tenga suerte, ya que
deben elegir uno de seis, lo que supone una probabilidad de acierto del
17 %, aproximadamente. Pero claro, para tener más probabilidad de
acierto, pues escogemos 2 de esos 6 y aumentamos la probabilidad hasta
un 33 % que, sin ser demasiado buena, es doblemente mejor que la
anterior.
El problema está con los escépticos de la Comisión Europea, que no
creen en nuestros Oráculos y dicen que el concurso debe ser abierto,
por imperativo legal. Anda ya, si el Oráculo no falla. También parece
que hay quien quiere un debate social, sin ser consciente de que la
visión del Oráculo está por encima de cualquier mayoría social o de
cualquier argumento racional. De eso va el Oráculo, de saber las cosas
porque sí.
Es una pena que el Oráculo no estuviera cuando tratábamos el tren en
Gran Canaria, el tendido eléctrico en Vilaflor, la lanzadera espacial
en El Hierro, Tindaya en Fuerteventura, ... Nos habría ahorrado algún
disgusto.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)
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