Jueves, 23 de diciembre de 2004
Hace casi dos años, concretamente a principios de 2002, algunos becarios de investigación del Gobierno de Canarias se reunieron para defenderse de un agravio comparativo que estaba a punto de producirse, por parte de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. Dichos becarios percibían unos exiguos 700 euros por desarrollar su actividad investigadora, además de no tener ningún tipo de prestación social.
Durante el año 2001, los Ministerios que tenía becarios de investigación, esto es, el de Educación y el de Ciencia y Tecnología, decidieron poner los cimientos para llevar a la parte de este colectivo bajo su responsabilidad, hacia una situación más digna, para que el comienzo de la carrera investigadora en España no fuera motivo de desilusiones por parte de los jóvenes. Estos cimientos, básicamente, consistieron de mejoras salariales, así como de la inclusión de prestaciones sociales como pudieron ser bajas por maternidad de hasta 4 meses con el 100 % del salario y prórroga de la beca, seguro médico y demás. Esta actitud de mejora por parte de los Ministerios ha culminado con la aprobación del Estatuto del Becario, un documento en el que formalmente se recogen las mejoras anteriores, así como la conversión de las becas en contratos en los dos últimos años de disfrute de la misma, una de las grandes aspiraciones de los estudiantes de tercer ciclo: ser considerados trabajadores. Como no podía ser de otra manera, todas estas mejoras se aplicaron a los becarios que se incorporaban como resultado de las nuevas convocatorias y a los que ya estaban disfrutando de las becas / contratos.
Demostrando, una vez más, que el retraso de Canarias respecto del resto de España es infinitamente superior a una hora, la Consejería de Educación decidió incluir unas leves mejoras a los becarios de nueva incorporación, aunque nada comparable con lo que ocurría para los de los Ministerios, dejando a los becarios de convocatorias anteriores en las mismas condiciones en las que estaban. Esto supone, como les decía al comienzo, un terrible agravio comparativo, ya que dos personas que desarrollan la misma actividad reciben un trato diferente por parte de un organismo público. Esta situación llevó a los becarios a manifestarse durante la feria “Canarias Investiga”, celebrada en Infecar en abril de 2002. Ante tal afrenta, José Miguel Ruano, Consejero de Educación del Gobierno de Canarias, se comprometió a eliminar el agravio, dando a los antiguos becarios las mismas condiciones que a los nuevos.
Este diciembre terminó el calvario. Este diciembre fue el último mes en el que recibe su salario un becario de las antiguas convocatorias, y siguen siendo 700 euros. Podrían llorar por la rabia contenida que da el haber sido engañados, podrían llorar porque la Consejería de Educación dejó de gastar en investigación 10.000 millones de pesetas – cantidad muy superior a la necesaria para mejorarles su condición laboral – o podrían alegrarse porque ya terminó todo.
Pues eso, ya, niño, ya.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Ciencia | Comentarios (1) | Referencias (0)
nayade | 22-12-2005 23:59:30
Este lugar pretende ser un punto de libre reflexión y opinión, donde cabe expresarse sobre cualquier tema que tenga lugar bajo las estrellas.
Periódicos digitales canarios: