Martes, 19 de octubre de 2004
Se me hace tremendamente complicado digerir la situación política que vivimos en España y, en particular, en Canarias. No tengo estómago para tanto, creo. Es más, estoy de acuerdo con mi estómago en que los momentos actuales no tienen por qué ser digeridos.
Cuando el PP llegó al Gobierno de España, se le decía que eran la “oposición de la oposición”, por seguir mostrando una cierta actitud reaccionaria ante el PSOE, en lugar de tirar del carro. Ahora, cuando han pasado a la oposición, me atrevería a definir la situación del PP como de “oposición de sí mismos”, que viene siendo casualmente la “oposición de la oposición”. El Gobierno apoyado por este partido metió la pata en innumerables ocasiones; probablemente, su mayor error fue quedarse sólo durante la segunda legislatura, donde los apoyos puntuales de CC fueron la vergonzosa excepción. Una vez el PSOE ha vuelto al Gobierno, el PP no se hace a la idea de dónde está y sigue haciendo lo posible para estar sólo, pero en la oposición sin remedio.
Mirando esta situación con perspectiva, fuera de partidismos, podremos llegar a la conclusión de que no es bueno lo que ocurre con el PP. Se trata de uno de los dos partidos que han gobernado en democracia, y se trata del segundo partido más votado en las pasadas Elecciones Generales, lo que nos conduce a decir que es un partido importante para España. Pero, inexplicablemente, parecer que es el propio PP quien no quiere concienciarse de esto, comportándose a base de mensajes crispadores, hirientes hacia las restantes fuerzas políticas (“minorías nacionalistas”, según ellos), desconectados de la realidad. Y eso, como les decía, no es bueno para España. Hace falta una oposición firme, que ayude a construir en el nuevo periodo que se abre, en lugar de una oposición dolida por no estar en el Gobierno, por no ser los que lleven las riendas.
En Canarias, la historia se complica aún más, mucho más. Aquí son básicamente tres las fuerzas políticas gobernantes: CC, PP y PSOE (que cada uno se imagine que está en el orden que le interesa...). Pero ninguna de las tres es tremendamente dominante, siendo prácticamente inexistentes las mayorías absolutas en Canarias (hay casos muy sonados, pero son pocos afortunadamente). La ausencia de mayorías hace que se deba pactar, lo que es realmente gratificante, porque da la sensación de que si tienen que entenderse dos fuerzas políticas para gobernar, es probable que lo hagan de manera más racional que si fuera una sola, donde las cosas se pueden escurrir por debajo de la mesa sin demasiado rubor. Y los pactos son, generalmente, entre dos de las terceras fuerzas políticas mencionadas, existiendo todas las combinaciones posibles en estos siete peñascos Atlánticos. Y eso es lo realmente malo, porque “te obligo a que no hagas oposición fuerte aquí, porque de lo contrario te rompo el pacto allí”, en una cadena que se extiende por toda la geografía canaria. Y si no, que alguien me explique porqué el PSOE no está dando gritos con la que está cayendo en Canarias tanto en el ámbito local como regional
Evidentemente, habrá pacto con CC y seguiremos sin tener oposición.
Por: Abelardo Gómez Márquez | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)
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